lunes, mayo 12, 2008

Boca chica ??



En la oscura alcantarilla una luz resplandece, una pareja de viajantes comparten una luciérnaga humeante, que por la módica suma de noventa pesos los trasladaran a un viaje ida y vuelta alrededor de la Vía Láctea ( donde jugaran entre quesos , yogures , borugas y mantequillas ) en solo quince segundos.

Por la acera viene caminando dolorido un niño de doce años como un vaquero de los de antes, ropitas humildes y un sabor de cómo si hubiera comido dulce de naranja y después bebido agua fría. Como premio a su docilidad fue recompensado con 25 euros y productos para polvearse la nariz, galardones que fueron ofrecidos como pago por servicios sexuales prestados a un italo.

El motorista pasa raudo por la calle y se para a orinar ¨ detrás ¨ de una mata de javilla de puerco, después del proceso de secado y guardado, se mete la mano a los bolsillos y cuenta el dinero que ganó por hacer el delivery desde Gualey hasta Boca chica. Par de esquinas más adelante le ofrece una bola a una morena de larga cabellera trenzada, ojos rojos chinos, y que desde muy jovencita se había ganado la reputación de ser muy generosa con su cariño, la cual amaneció de pie en la misma arista sin encontrar a un marchante estresado en busca de desahogo.

Sentado sobre un peñón un muchacho contrapone opiniones (muy acaloradamente por cierto) consigo mismo. En su mano derecha tiene un contenedor con el que riega su hígado cual jardín cirrótico.

En la villa ubicada estratégicamente con vista al mar, enciendo la radio con musiquita reggae para ponerme en onda playera, coca colita en mano con un twist de ron (limoncito y todo) y acostado en mi hamaca procedo a orar por Santo Domingo.

jueves, mayo 08, 2008

Poesia Necesaria


Picture by: Manu Torres






Yo he visto a Cristo
sentado en el espaldar de los sofás
de los parques de barrio.

Lo he visto con el rostro entre las manos
rodeado por la humareda de los buses,
mirando pensativo a los pordioseros
de la acera de enfrente,
a los limpiabotas
de la esquina del mercado San Jacinto
,a las vendedoras ambulantes
,al desempleado disimulando su hambre
bajo la sombra de los árboles ralos
,a la prostituta adolescente
que merodea por los arriates
con ropa desteñida del mercado de pulgas
,al retrasado mental
que derrama sus estrellas malolientes
sobre su barbilla,
a los alcohólicos y huelepegas andrajosos
con sus ojos rojos como semáforos abandonados.

Yo lo he visto
y he tenido vergüenza de pasar de largo
en mi camino hacia el templo
y no sabiendo qué hacer
me he sentado a sus pies a llorar.
By:
Julio Iraheta Santos

miércoles, mayo 07, 2008

Caminando



Camino porque me intrigan los secretos de la zona colonial, camino porque detrás de estos muros todavía hay historias sin contar.

Camino porque la bohemia que se respira me inspira, camino repasando cada detalle, cada cornisa, cada mala restauración,

Camino por que el olor fétido del río Ozama me trae remembranzas estudiantiles de amores sin terminar y de pelas por llegar con la ropa mojada.

Camino porque al ver un pescador con sonrisa incompleta al atrapar una trucha embriagada y sicodélica me hace sentir feliz por su cena.

Camino por que la vista inferior del puente trae a mi memoria el anecdotario de Trujillo.

El Camino es de tranquilidad y fresca brisa (pero solo antes de las diez de la mañana).

Camino, camino porque no tengo dinero para el pasaje.