Torrente irreverente de dualidades inigualables
balanceando estados matrimoniales inestables
Ocultos bosques envenenado de sombras en los que nadie es culpable
Donde no sólo habitan los indomables deseos carnales
Palpables
y crudos los sentimientos habituales
que por varios soles permanecen inmutables
Fácilmente notables
cuando se evaporan tus mares en el momento inefable
de nuestro desnudo encuentro.
Portentos, rayos y centellas
Ves que tan cercanas están las estrellas?
Por dentro
llenos de tormentos lentos
No importando sus velas, velones, mirra ni incienso
En el altar de sus dioses
ante nosotros maniatados e indefensos
En suspenso
este silente consenso de sexo perverso calienta el gélido blanco invierno de tus muslos tersos
en los que lento
profundamente me interno para mantenernos ambos contentos
Sin daños a terceros quisiéramos ,
pero ; primero tus secretos senos en mi aliento
Sereno
Embriagante veneno que da vida a este moreno en desenfreno.