
Aquí sentado pretendiendo que estoy trabajando, sueño.
Viajando a través de las fotos que reveo constantemente engañando la realidad, burlándome de nosotros con una lagrima que amenazo con la chancleta que el perro mordió.
Suspiro, con una sonrisa en mi cara, pensando que tan verde es la esperanza, y si, es verdad que son muchos cien años para soportar este dolor.
Fantaseo caminando contigo agarrados de la mano por la zona colonial entre cafés, galerías y croissants, mientras tu falda blanca hipnotiza turistas y limpiabotas.
Sueño que me ahogo en este suspiro entretanto miro tu mano que se aleja.
En mi narcosis leo cada mail enviado, libando cada palabra, cada sensación ya vivida y escribo sobre el cemento cada razón equivocada dada por el tiempo.
En la quimera en que vivo veo que apareces cada cierto tiempo,. Te dejas ver quedamente cada cierto tiempo solo para molestar las avispas agridulces que siento cada vez que te evoco.
Ayer te pensé, y fue tan grande la impresión que se me pixelo el corazón y matando a chancletazos mis cavilaciones me digo que ya no te quiero.