Como a tres casas se oye la morena protuberante de coxis ,
obviamente que de aqui no la puedo ver, ni la conozco pero quien mas se pondria
a cantar “ Para decir adios” de Jose Feliciano precisamente cuando me siento de
esta manera. Nada mejor para explicar esta mixtura ambivalente de sentimientos ; rabia ,
tristeza, cobardia.
Se termino o vagamente y entre los dientes depusimos las
armas rindiendonos cobardemente , si , pero con estilo conio.
En aquel anaquel (senialando con el dedo) en el bol con tapa
de aluminio deposite todas las noches dulces y las promesas inde- pendientes,
que nos hicimos. Si lo se, que feo se oye cuando hablo en pasado, aunque para
ser sincero, aun te veo en mi fututo a traves de una manta de tul y telaranias.
Maldita sea la hora en que reculamos.
Ahora acompanio la morena que trapea el piso descalza y con “
daisy dukes” (pantalones comprados especialmente en la pulaga de la Duarte con
Paris comprados especialmente para se mochados , mostrar cellulitis y las dos
planchas negras debajos de los gluteos) , cantando …
Tee estare por siempre agradecidoooooooo… me acordare de ti
algun diiiiiaaaaaa…. Para decir adios solo tienes que decirlooooo.