Dormimos en una sociedad de insomnio
colectivo, conectados a una una red de sentimientos virtuales ultra
rápidos y NSA.
En la vastedad de ese espacio se camina
en círculos. Entre flashes y caretas, ropas de diseñador y cuentas por pagar y
donde cada final del dia se visita el templo para adorar al dios "Yo".
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