martes, octubre 15, 2013

Entrada a la covacha

Por mas que quiero no puedo invitar a nadie al camino, tenemos que encontrarnos en el. Si , puedo dirigirte , aconsejarte, contarte mis experiencias , llevarte de la mano ; pero al final el libre albedrío tiene que girar el picaporte y apretar los dientes  y el culo para cruzar,  para comenzar el ride.

Ya encaminado , nos sentaremos en el bosque de las luces matinales , y compartiremos de su naturaleza, misma natura que a cada inspiración  pintara  color clorofila cada uno de nuestras extremidades , espalda , cuello y pecho o señalando partes de nosotros que desconocíamos . El sonido antes ausente mostrara el sonido detrás del sonido ubicado en la parte detrás del sonido y ,conectado a la sonrisa jugara a la rueda rueda de pan y canela con hormigueos que subirán y bajaran , meciendo la entrada de los sueños que derretida mojara los pasos tímidos ;  que después el silencio hablara en nuevas lenguas que no hablamos pero que asentiremos a los enunciados emitidos,  con fe.

Con fe , pero siempre con la mente como vehículo para llegar al destino. Al seco manantial que cruza el desierto hasta volver sobre sus pasos y encontrar la fuente, el núcleo, el zumo de la vida.; y nacer en un nuevo asombro que declare un antes y después del conocimiento; para cuando vuelva la rueda del tiempo a cojear entre huella y huella se desgaste la memoria ,y,  siglos  después como ciego empiece a buscar nuevamente los mapas de la ciencia y filosofía. para volver a resonar y volar entre los manglares;  aplaudiendo cada una de las tonalidades de verde ,chorreando luz  congelando sonrisas.

Que el ruido de la noche sea el toque tibio de la brisa a la hoja, las estrellas trasnochadas y un perro viralata comiendo  de la funda de basura ajustandose un "Boccato di Carnenale"  y reposar en un zaguán donde entra y se da un trago para olvidar ...

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