Después de la séptima estocada dejo de contar ;
pronto se dio cuenta que no valía la pena llevar la cuenta. El piso
ahora cubierto del liquido escarlata
que a su vez enmarcaba el cuerpo inerte cambiando la temperatura,
soportaba en cuerpo inerte lleno de penas.
Entre estocada y estocada, entre lagrima y gota de sangre
Entre bocanada y bocanada vacia
Entre muertos y vivos y
entre animas ambulantes
tomaba turnos para suicidarse vez tras vez
como muestra de arrepentimiento a cada uno de sus amores mal pagados.
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