viernes, septiembre 05, 2014

                         








Después de la séptima estocada dejo de contar ;

              pronto se dio cuenta que no valía la pena llevar la cuenta. El piso
                    ahora cubierto del liquido escarlata
que a su vez enmarcaba el cuerpo inerte cambiando la temperatura,
soportaba en cuerpo inerte lleno de penas.

Entre estocada y estocada, entre lagrima y gota de sangre
Entre bocanada y bocanada vacia
Entre muertos y  vivos y
entre animas ambulantes
                                     tomaba turnos para suicidarse vez tras vez 

 como muestra de arrepentimiento a cada uno de sus amores mal pagados.

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