los arboles mueren momentáneamente entre
tardíos verdes, naranja y hojas marrones que recuerdan miríadas soldados caídos
me deslizo hasta donde el rio se reúne con el lago y
en cuclillas sobre suavecitas piedras
el agua dialoga conmigo
contándome que hay niños que nacen en invierno mostrándome su danza cíclica en indetenible
que me trae regalos de troncos de playas extranjeras que las piedras reciben sin caprichos de rojo
frente a mi
las olas baten el cadaver de un sauce centenario
mientras que florecitas amarillas, purpuras y blancas se contonean
empujadas por la brisa gélida antes de la primera nevada del año
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