martes, agosto 15, 2006

Despertar


Una multitud poblaba mi espacio y yo con un sentimiento de disgusto ya la reprochaba. Yo era el centro de atención y ni lo sabía.

Dos personas se acercan sobre dos nubes negras en cámara lenta. Manos en sus cabezas, ojos rojos y desorbitados.

La expresión “de cuajo”, tuvo un nuevo significado para mi esa noche. Lo se porque al recibir la noticia algo dentro de mi se perdió al instante.

Lo siento, te acompaño en tu sentimientos, ay ombe, son palabras que ni siquiera retumban. No llegan al oído, no llegan al corazón.

La furia, la impotencia y el dolor se podían cortar con una espátula en el lugar.

Nebulosidad, desvelo, y a las diez de la mañana, el imborrable encuentro con el cuerpo vacío.

Del viaje al túmulo solo recuerdo el nudo en la garganta y el muro que eregí alrededor de mis ojos .

La lagrima que salio de su ojo hizo un surco perenne en mi escencia.

Las fosas lloraban mientras los ojos de la muchedumbre permanecían desérticos, buscando la próxima atracción.

De vuelta a la casa se perdieron los colores .El mas mínimo asomo de recuerdo desataba la inundación. Again n’ again. Se volvió un cenotafio que casi todos quieren ocupar forzando la jugada.

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